miércoles, 12 de octubre de 2011

Memorias de una profesora "subversiva": "Los 80 años de la Escuela Nº 16 de Adrogué



(Entre aplausos del Intendente y del Estado Mayor General Naval)


Esa mañana había sonado el teléfono en mi casa . La voz de un ex –alumno de la escuela 16 del que había sido maestra mientras trabajé en ella como docente me puso al tanto de que la escuela celebraba su 80 aniversario.Y sin querer vinieron a mi Memoria no solo las inspectoras de entonces, entre ellas Sara Juliano que se dedicó a hacerme la vida imposible porque jamás me perdonó el hecho de haber estado detenida en un Pozo Clandestino sino que jamás dejó de divulgar mis “antecedentes” en cada escuela a la que pedía traslado por MAD para de ser posible en aquella mi juventud trabajar en paz y sin que nadie me lastimara aún más de lo que ya me habían lastimado en el Pozo.Una mujer de corazón de piedra que me odiaba porque yo integraba la lista de aquellas docentes a las que había que perseguir en el distrito de Alte Brown y a las que había que tratar como escoria haciéndole la vida imposible y recordándole a cada instante su condición de “subversiva”.
Épocas de sumarios, investigaciones, citaciones por parte de la Junta Médica Psiquiátrica para declararme loca y de intentar llevar adelante a mi familia en aquellos tiempos compuesta por un marido que había sido apaleado por los milicos hasta reventarle el estómago y a punto de traer al mundo a mi tercer hijo (el hijo de Las Malvinas) porque aquellos días eran los días en que el loco borracho de Galtieri mandaba a nuestros soldados a morir en manos de los ingleses.
Esa mañana la voz de mi ex –alumno me ponía al tanto que el Intendente Darío Giustozzi participaba del acto .
Un acto(según lo que me contaron) como todos los actos escolares lleno de obsecuentes de los superiores jerárquicos, funcionarios, genuflexos del intendente,inspectoras empujándose para salir junto al intendente y alumnos compartiendo la celebración en la casa que fuera del Presidente Carlos Pellegrini, una casona descuidada en mis tiempos de ejercicio de la profesión , reformada en su patio interior para aumentar la posibilidad de construcción de aulas, con un murallón que lindaba con el Jardín de Infantes al que las maestras mandábamos nuestros hijos y una pequeña cocina en la que solíamos reunirnos en los recreos si no estábamos de turno para tomar mate y alternar con las integrantes del gabinete educativo que trabajaba en un espacio muy reducido.
Raquel. Lidia, Cristina, Nora, Silvia, Emma, Haydee y tantas compañeras con las que compartí las innumerables jornadas de trabajo en el edificio de la calle Bynnon al 1400, frente a la que entonces era nuestra casa y en la que mientras no me separaban del cargo podía estar siendo una más entre las muchas maestras que no entendían los motivos por los que siempre me mandaban a trabajar a una biblioteca o a otra escuela. Si mal no recuerdo en aquel entonces me mandaron a “vegetar” a la escuela Nº 5 ubicada en la calle Amenedo y cuya Directora de nombre Rosa fue para mi no solo una compañera sino una mujer digna de nunca ser olvidada por mi memoria.
Porque me recibió con ternura, comprendió mi situación no me señaló y me trató como debían ser tratados todos los seres humanos.
Y yo era un ser humano pese a que la inspectora Sara Juliano se dedicaba a perseguirme ,tratarme como basura, denigrarme y culparme de cualquier situación que podía darse entre el personal de la escuela.
El 80 aniversario de la creación de la escuela Nº 16 había reunido al Intendente de Alte Brown y a las autoridades educativas.
También se habían hecho presente miembros del ESTADO MAYOR GENERAL NAVAL (padrinos de la escuela)
Y entonces algo en mi comenzó a gritar desde el silencio de ese laberinto en el que han quedado atrapados los recuerdos y vivencias de las épocas aquellas en la que los dictadores nos desaparecían y nos secuestraban y nos torturaban.
Épocas en la que desaparecían maestros y maestras , épocas en que la ESMA se hacía presente en la historia con su salvajismo y su terror desapareciendo docentes que entre los compañeros y compañeras sabíamos que iban a parar a ese edificio perteneciente a la ARMADA cuyos representantes estaban hoy sentados junto al intendente de mi pueblo aplaudiendo y festejando sobre la sangre de mis compañeros desaparecidos
Y entonces mi alma se puso a gemir y mi corazón comenzó a latir con fuerza al recordar aquella ceremonia (en plena dictadura)en la que celebrando un acontecimiento patrio, los padrinos (integrantes de la ARMADA) se hacían presente en el establecimiento mientras el terrorismo de estado caía sobre las escuelas, sobre los docentes, sobre los alumnos y sobre el país todo.
Y entonces de ese laberinto donde han quedado atrapados aquellos recuerdos se escapó aquel que tenía guardado tal vez esperando la oportunidad para ver la luz y seguir gritando ASESINOS.
Como lo hice aquel día en el que señalándolos con mis dedos se armó un revuelo que conmocionó a los presentes porque en lugar de pronunciar el discurso comencé a contar lo que estaba ocurriendo con los integrantes del pueblo.
Yo fui secuestrada por estos HIJOS DE PUTA DE LA ARMADA (gritaba) mientras entre dos personas me alejaban y me empujaban al interior de la Dirección que en aquellos días estaba a la entrada de la escuela al bajar unos escalones.
Después lo inevitable….la investigación sumarial y la separación del cargo y la Junta Psiquiátrica.
Situaciones de las que fui salvada por un abogado de nombre León Zimerman y que siendo docente del ex –Colegio Nacional había sido dejado cesante por los genocidas.
Han pasado muchos años, tantos que hoy los descendientes de quienes sembraron el luto y la muerte se han sentado junto al Intendente Darío Giustozzi del Distrito de Alte Brown para aplaudir y para mostrar que ALTE BROWN no tiene MEMORIA.

¿Cosas de la política? No se ni me interesa pero si de algo estoy segura es que mientras viva y mientras estos hijos de puta pisen el suelo en el que yo vivo y en el que viven mis hijos y en el que desaparecieron mis compañeros…..los he de ESCRACHAR.
Para que NUNCA MÁS la hipocresía intente borrar lo ocurrido en tiempos muy recientes .
Donde existió (y aún existe)la Comisaría perteneciente a la zona 1 subzona 11 del Circuito Camps
Que sigue sin señalizar…..pese a que Giustozzi intenta hacernos creer que los Derechos Humanos son respetados y valorados en Adrogué
El pueblo que huele a fresias y a jazmines pero también a mierda.

Hasta la Victoria Siempre
Libres o Muertos….JAMÁS VENCIDOS.

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