sábado, 17 de julio de 2010

ES NUESTRO LEGADO ,TAMBIÉN NUESTRA VICTORIA




( Siempre en Domingo )

Los años pasan, indefectiblemente pasan para todos.


Han pasado también para mi y han pasado para todos mis hijos.


Es el eterno y loco romance entre el tiempo y los días que se suceden en el tiempo


Para darle forma y armar, en el escenario de la vida, el drama o la comedia (según como se actúe en cada acto de vivir la vida como se nos da


No siempre como soñamos o proyectamos vivirla.


Así es la vida.


No hay nada que hacer al respecto.


O si, tener la valentía o la dignidad de aceptar el paso de ese tiempo que nos va transformando lo exterior y va dejando sus huellas en cada parte de nuestro cuerpo.


Volviendo al tema.


Decía al comenzar que el tiempo pasa para todos.


También ha pasado para mi hijo, el hijo que traje al mundo cuando este mundo era un mundo que se partía para tragar a sus hijos .


Desapareciéndolos.


O matándolos para enterrarlos en las gélidas tierras malvinenses .


Un mundo en el que borrachos asesinos dejaban a las madres con sus almas y sus cuerpos vacíos.


Y sembraban de cruces la tierra.


Porque era un tiempo en el que la tierra se alimentaba de la sangre de sus hijos y del llanto de las madres y del llanto de los padres que esperaban en vano el regreso de quienes habían sido arrancados de los afectos familiares para satisfacer el ego de locos irresponsables , sádicos que parecían disfrutar con la muerte de la juventud de aquellos días de esos tiempos de guerra.


El hijo que traje a ese mundo convulsionado ha crecido y se ha hecho hombre.


Y será padre de un hijo varón que nacerá en septiembre.


El vientre de mi nuera guarda a mi nieto y crece dentro del cuerpo de una madre que sabe que podrá tener la dicha y la seguridad de que nadie vendrá a arrancarle de sus amorosos brazos a su hijo parido con dolor.
Seré abuela en septiembre.


Al llenarse de azahares el limonero de mi casa y al estallar en flores naranjas la enredadera que se trepa y se cuelga en las rejas coloniales ,nacerá el hijo de mi hijo.


Y crecerá sin el temor de verse arrebatado de sus afectos familiares y con la seguridad de saber quienes son sus padres.


Dormirá seguro en su cuna mi nieto.


Porque estoy convencida que velarán su sueño mis compañeros y compañeras desaparecidos.Así es la vida.No ha sido en vano nuestra lucha.


Nuestro legado y también nuestra victoria.


Así lo siento.








Hasta la Victoria Siempre





Mnemósine

www.domingosderesistencia.blogspot.com

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